A partir de una o varias imágenes de referencia, se crean distintas lecturas visuales de un mismo producto.

Una imagen lifestyle, más cercana al uso real.
 Una imagen editorial, más limpia, gráfica y dirigida a comunicación de marca.

El trabajo consiste en cuidar la luz, el color, el encuadre, los materiales y el contexto para que el producto mantenga su identidad y gane presencia visual.